El hinduismo preconiza la unidad esencial de todo lo existente. Pese a la aparente multiplicidad que percibimos desde nuestro punto de vista limitado, todo lo que hay es uno y lo mismo. Esta esencia es eterna, puesto que nada puede surgir de la nada, y si algo hay, ha debido siempre de estar ahí. No tiene, pues, principio ni fin. No está limitada en el tiempo ni tampoco en el espacio, luego es infinita. Y de su infinitud se deduce la inexistencia de una segunda esencia, que sólo podría existir si la primera finalizara en algún punto o momento. Según los hindúes, lo que hay es eterno, infinito y uno. Filosóficamente se le denomina Brahman, el Absoluto.
A ese cosmos que todo lo abarca se le considera en la India de naturaleza divina. Y este panteísmo puro se simboliza en un panteón de dioses de muy diversa naturaleza y forma, sin nunca olvidar que todos los aspectos de la divinidad que conforman la mitología hindú son únicamente manifestaciones distintas del mismo Ser.
Los tres dioses principales del hinduismo son Brahmâ, Vishnu y Shiva, respectivamente el creador, el protector y el transmutador de los mundos. Cada uno de ellos se halla incompleto sin su mitad femenina, de igual importancia simbólica. Las diosas Sarasvatî, Lakshmî y Pârvatî, sus consortes, son una misma energía femenina que aparece bajo distintos nombres. Se las reverencia bajo el epíteto genérico de Shakti («la energía» o Devî («la diosa») y son la fuerza que integra el universo.
A esta energía se le dan muchos nombres, tales como mahâsâttâ, la gran existencia; mahâchitta, la gran inteligencia; mahâshakti, el gran poder; mahâdrishti, la gran visión; mahâkriyâ, el gran agente; mahodbhava, la gran naturaleza; mahâspandâ, la gran vibración.
Shakti es el principio femenino y activo del Ser, la energía, siempre en movimiento, que complementa al principio masculino, de índole mental y pasiva, el Purusha («hombre primigenio»).
Shakti es la fuerza primigenia de la que todo está hecho, y que se transmuta continuamente para posibilitar la aparición, el desarrollo y la evolución de la vida.
Shakti es la madre de las criaturas, la esencia de lo femenino que da la vida y permite la continuación de las especies. Es el símbolo alegórico de la fertilidad y la procreación.
Shakti es la tierra, en que vivimos, la que nos acoge y nos sustenta y a la que, por ende, debemos reverenciar. Es la diosa de los cultos agrícolas y del clima y las lluvias que los propician.
Shakti es la diosa de la familia, la que protege a la progenie y facilita las relaciones humanas.
Shakti es la diosa de las riquezas, la que otorga el fruto merecido del trabajo y la que permite la prosperidad en los hogares.
Shakti es la diosa de la inteligencia, la que permite el saber, la enseñanza y el aprendizaje. Es la madre del alfabeto y de la lengua, del habla y del discurso.
Shakti es la diosa de la salud, la que protege de las enfermedades y mantiene la vitalidad en las criaturas.
Shakti es todo aquello que nos permite subsistir y nutrirnos: el aire, el agua y los alimentos necesarios para la vida.
Shakti es la diosa del amor y del sexo, la que proporciona el placer y la que permite sublimarlo en una experiencia que puede ayudar a nuestra evolución.
Shakti es la consorte simbólica de los dioses, que les permite crear o mantener el universo, conceder dones y gracias a los devotos y también ocultarse de ellos.
Shakti es mâyâ («la ilusión»), el aspecto externo del Ser, la forma que conforma el fondo de las cosas, la representación de la actividad.
Shakti es la Naturaleza primigenia y salvaje, las fuerzas en perpetua renovación, la sustentadora de la vida y madre de las criaturas.
¡Meditemos en la diosa suprema que es la existencia misma, la que se sienta en el loto, la que cabalga sobre un tigre, la que toca la lira, aquella cuya divina forma deslumbra a dioses y a humanos, aquella cuyo útero contiene el tiempo y el espacio, la que personifica la energía cósmica, la que sostiene en sus manos los atributos de la vida y las causas de la muerte, la que hace girar la rueda de la existencia cuando crea o destruye todo lo que existe y la que permite a sus devotos aceptar y entender el insondable universo! (Saundarya Lahirî)